Una silla para la soledad

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Una silla para la soledad

4.67 de 5 basado en 3 puntuaciones de los clientes
(3 valoraciones de clientes)

20,00 

Mantuve aquella posición fetal durante un renglón de tiempo imponderable, en un estado de alerta irracional que suscitara la vulnerabilidad tatuada en toda mi dermis como una marca de nacimiento, llamada a ser marca de muerte prematura con los años.

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Descripción del producto

Cuando ni siquiera en la caverna íntima se encuentra tregua, porque también allí moran los enemigos de la realización, a uno sólo le queda la cobardía de dejarse atropellar por la vida. La de Daniel es una historia de trágicas rutinas y peores enmiendas, de luces y penumbras que se alean catastróficamente para arrebatarle la potestad sobre su propia autonomía.  En Una silla para la soledad conviene atender a cada detalle porque, como el propio protagonista intuye, todo es presa de una estructura cíclica indestructible. Lo que parece una oda al pesimismo aderezada con peregrinos aforismos e incursiones surrealistas evoluciona hacia una incondicional defensa de los valores que definen la raigambre humana en sí misma, especie de la que Daniel se desvincula y con la que se relaciona tras el vaporoso velo de su soledad. Ésta, no en vano, es indiscutible personaje central en la trama.

Nacho Samper (Madrid, 1984)  licenciado en Comunicación Audiovisual, acabó enredándose en las entretelas de la publicidad y actualmente compatibiliza la dirección estratégica de su propia agencia con la labor de escritor. Antes que Una silla para la soledad -la primera obra que dio a luz, en realidad-, publicó el libro de relatos Pulsos y tránsitos (Ed. Bubok). En esos años fue también parte troncal de la originaria Contraescritura, donde escribió ensayos y artículos sin dejar de participar en los recitales poéticos que se organizaron. A día de hoy reside en Praga, tan inmerso como puede en la elaboración de una nueva novela que transcurre a caballo entre las dos ciudades de su vida.

 

3 valoraciones para Una silla para la soledad

  1. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Imanol Miramón de la Librería Katakrak de Pamplona ha escrito sobre este libro:

    Buscar el fondo. Hay momentos en la vida en los que, misteriosamente, la fuerza que domina no te empuja hacia arriba sino hacia abajo. Momentos de hundimiento, en los que flotar es algo lejano, pero seguir bajando algo excesivamente tedioso. Y uno sólo desea tocar fondo.
    Tocar fondo ya, para poder subir quizás, o tal vez solamente para dejar de seguir bajando. Supongo que lo importante es eso: no seguir bajando más. Lo curioso es que ese deseo es lo que provoca un impulso en la misma dirección. Hacia abajo, pero más rápido, en busca del maldito fondo. ¡Fondo ya!
    No son las imágenes de la superficie lo que te arrancan del plácido y al mismo tiempo tedioso descenso. No son las lejanas utopías ni la promesa de felicidad. Es justo lo contrario; una mezcla entre asco por el movimiento sin fin que te hunde y deseo de que algo pase. Algo que irrumpa y rompa, algo que te sacuda. Es la búsqueda del acontecimiento. Y, en un descenso de esos en los que comienza a ser difícil ver la luz que en algún momento venía desde arriba, el único acontecimiento posible está más abajo. En el fondo.
    He conocido diferentes estrategias para tocar fondo. La que más me hacía sonreír era la de un amigo, incansable buscador, que tenía un plan perfecto. Cuando se aburría de los descensos se iba a un centro comercial del extrarradio, solo, y pasaba la tarde. Visitaba tiendas de ropa repletas de avidez y consumo, después cenaba en un McDonalds, y después se iba al cine a ver la última superproducción de Hollywood. Decía que al llegar a casa sabía que sólo tenía que dormirse porque el día siguiente iba a ser mejor. Seguro.
    No sé si mi amigo, cuando estaba en el McDonalds, dejaba una silla vacía frente a sí. Es lo que hace Dani, protagonista de Una silla para la soledad. Una silla que te recuerda que estás solo, y paradójicamente te hace compañía. En todo caso, lo que sí que comparten ambos (mi amigo y Dani) es la búsqueda de lo duro, lo que permite finalizar un descenso. Y de algún modo, uno se puede reconocer en esas tesituras. Es lo que hace que la novela te enganche y te susurre al oído: “ven conmigo hacia abajo, impúlsate, más rápido, que pronto notarás el golpe”.
    Una silla para la soledad es un buen relato con el que se aprende de fondos, y más. Léanlo.

  2. 4 sobre 5

    (propietario verificado):

    Quizás estés harto de novelas mal escritas, de novelas con un infinito buen rollo y un final sublime que ni las películas de Disney… Tanto si es así, como si no, este es tu libro.
    No digo que sea un mar de lamentaciones, ni que acaben todos muertos (culpa del mayordomo, seguro), pero es cierto que no te dejará de dar un golpe de realidad con la mano bien abierta.
    ¿Lo mejor?.- Que está muy bien escrito.

  3. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Ni el tiempo ni el lugar importan en esta novela, puede ser tu ciudad, puede ser hoy, realmente no importa. El día a día se convierte en un tiovivo donde los aliados y enemigos se encuentran en el interior de su protagonista, Daniel, donde lo trágico se viste de sarcasmo, donde la oscuridad es la luz.
    Esta es una historia que se disfruta, escrita con una belleza exquisita, donde cada palabra está elegida. Es una novela magnífica.
    Gracias a Nacho Semper (@Samperienz) y a @ContraEscritura por hacer posible esta novela.

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