España tuvo otro himno

Un día alguien me dijo ¿por qué no incluyes un blog en la web de ContraEscritura para explicar todas esas cosas que encuentras mientras editas los libros? Al principio pensé que era una tarea casi imposible por cuestiones de tiempo pero hoy, aunque no tengo mucho tiempo, creo que es bonito dedicarme unos minutos a recordar que un día, en los archivos, descubrí que España tuvo otro himno. Por lo menos, tuvo la posibilidad de tenerlo.

El músico ucraniano Jakob Weinroth Waisman (que cambiaría su nombre por Lan Adomián) vino a la guerra civil española a luchar. No le fue posible por un problema pulmonar pero eso no le hizo abandonar el país. El año 1938 estaba en Valencia rodeado de intelectuales y entre ellos fraguó una especial relación con Miguel Hernández. Ambos estuvieron trabajando en musicar varias composiciones del poeta. Sin duda, el más especial acabaría siendo el que el alicantino dedicó a la VI División:

La libertad nos ha dado su aliento,
la independencia y el pueblo su hogar.
En el combate por un mundo hermoso
nos aconseja la esencia del mar.

De España, madre, es la sexta división,
De España, madre, es la sexta división
que España ha de salvar del pie de la invasión.
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.

Al otro lado del fuego y el odio
una mujer me requiere de amor.
Día vendrá que me lleve a su lado
con la victoria y los brazos en flor.

De España, madre, es la sexta división,
De España, madre, es la sexta división
que España ha de salvar del pie de la invasión.
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.

Se apagarán en la paz los fusiles,
al pie del árbol feliz de rumor.
Y en donde entremos, talleres y pozos,
tienen que entrar la alegría y el sol.

De España, madre, es la sexta división,
De España, madre, es la sexta división
que España ha de salvar del pie de la invasión.
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.

El resultado de ese trabajo fue este

Lan Adomián, casado con Magda de Paul Nelken, inició tras la muerte de su esposa un trabajo de readaptación junto a su suegra y ex diputada Margarita Nelken desde el exilio mexicano que sirviera de nuevo himno para la República española.

La letra del himno, con unos leves cambios en el texto de Margarita Nelken es:

La libertad nos ha dado su aliento.
La independencia y el pueblo, su hogar.
En el combate por un mundo hermoso
nos dan coraje la tierra y el mar.

¡En pie, República Española, con decisión!
¡En pie, con alma y vida, frente al felón!
¡A España la salvarán sus hijos con tesón!
Patria de mi vida, tierra de mi corazón
Patria de mi vida, tierra de mi corazón.

Al otro lado del fuego y el odio
el porvenir nos requiere de amor.
En el futuro seremos hermanos
con la victoria y los brazos en flor.

Se apagarán en la paz lo fusiles.
Madura el campo feliz de rumor
Y, en donde entremos, talleres fecundos,
habrán de entrar la alegría y el sol.

El 16 de mayo de 1957, Adomian escribió a Salvador Etchevarría, ministro de Información del Gobierno republicano en el exilio:

“Querido amigo Salvador: Te envío una copia del Himno de la República, para voz y piano. Una obra que me trae muchísimos recuerdos de España, de una España que nos inspiró a Miguel Hernández y a mí. Esa canción tiene una historia interesante. En septiembre de 1938, estuve en Valencia para conocer músicos e intelectuales (…) Muchos se reunían en la calle del Trinquete de los Caballeros. Allí conocí a Miguel Hernández y a Pla y Beltrán. Con Miguel compuse tres canciones, una de las cuales, Las puertas de Madrid, se canta en las cárceles franquistas. Una mañana, vino Miguel a mi casa. Yo tenía allí una habitación y estaba componiendo. Entró Miguel con los oficiales de la VI División y les dijo que yo era la persona indicada para componer el himno de la División. Me entregó la letra y se marchó. Aquella noche la pasé componiendo ese himno”.

La carta no obtuvo respuesta.

Sep, 08, 2017

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