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Ayer llegó un nuevo mail de esos que me dejan con la boca abierta. Aunque haya pasado 114 veces más, no me acostumbro a la valentía y generosidad de las personas que deciden apoyar el proyecto (y el reto) que supone ContraEscritura.

Hace un pelín más de tres años que se publicó el primer libro, Ensayos del dolor propio. Desde entonces, poesía, diarios, novelas, autobiografías,… once libros, una plaquette y un fanzine. Multitud de nuevas librerías, de soldados que defienden en sus trincheras otra manera de trabajar en el mundo de los libros. De otras decidimos desaparecer, alguna cerró. Esta lucha es constante.

Los y las socias sois caso aparte. La mayoría no utiliza sus descuentos e incluso acuden a librerías, me recomendáis nuevas trincheras, ahora siempre tengo unos ojos en que refugiarme prácticamente a la ciudad a la que acuda como Melquíades llevando el hielo bajo el brazo. Muchas veces no sé por qué estáis ahí. A algunos os lo he preguntado y me han gustado mucho las respuestas. Me gustan vuestros mensajes y ánimos.

Ahora que sois más que una centuria, abriré los comentarios en la página de ¿Socios? para que expliquéis por qué os hicisteis socios, por qué seguís ahí o por qué creéis que fue una buena decisión (si es que creéis todo eso).

Ago, 03, 2018

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