Ensayos del dolor propio

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Ensayos del dolor propio

5 de 5 basado en 6 puntuaciones de los clientes
(6 valoraciones de clientes)

15,00 

Por la manera en que me acomodé en el útero,
obstruí casi fatalmente el cordón umbilical de mi hermano.

Fue un milagro que sobreviviera.
Yo soy el primogénito, tengo una talla más en los zapatos
y puedo tolerar mi tristeza pero no la suya.

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Descripción del producto

Un amante que se va; una cardiopatía; una playa de la infancia; un hermano gemelo; una fiebre paralizante; un final y un principio. La vida se compone de fragmentos de distinta naturaleza, de distinta intensidad. El orden es una construcción ficticia (una fantasía), pero el dolor no. El dolor duele. El dolor impone una urgencia, y de esa urgencia nace Ensayos del dolor propio, que no es una novela, ni unas memorias, ni un poemario ni una colección de ensayos. Es un libro refugiado en los márgenes –de los géneros, de las páginas– para desplegar desde allí la escritura como una performance de supervivencia. “Voy a escribir sobre lo que conozco hasta en sus límites más remotos: lo que me asusta y lo que me duele”, advierte el narrador en el prefacio, anunciando una escritura impúdica, sobreexpuesta, que muestra las costuras. El miedo a la enfermedad, la escritura como enfermedad, la escritura del miedo…: la ecuación se cierra sobre sí misma, sin solución. Es en la renuncia al secreto donde hay que buscar una cura.

Salva G. Barranco (Huelva, 1987) es licenciado en periodismo por la Universidad de Sevilla, fue alumno de la maestría en escritura creativa de New York University y actualmente es estudiante de un doctorado en literatura hispánica en The Graduate Center (CUNY). Además de en Nueva York, Salva vivió en Yichang (China) un año, donde enseñó español y coordinó programas de colaboración entre universidades internacionales. Sus trabajos literarios, en prosa y poesía, han aparecido en revistas como I’man-hattan o La Junta de Carter. Ensayos del dolor propio es su primera obra publicada en España.

 

6 valoraciones para Ensayos del dolor propio

  1. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Da igual lo que te apetezca leer cada uno de los días que te sumerjas en sus páginas; en algún momento lo encontrarás y ya no querrás soltarlo. Es un libro de paladear, de leer despacio para no perderse los matices. Hay que rumiar cada palabra con la misma delicadeza y tacto con que fue elegida y puesta ahí. Parece corto, pero es de una profundidad sobrecogedora. Pocos libros he visto que sorprendan simultáneamente en el fondo, la forma y el formato. Y si lo lees con algún dolor propio que no esté debidamente curado, el desgarro en la memoria te puede durar mucho, mucho tiempo.

  2. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Creo que este libro me cogió un poco por sorpresa, porque no esperaba encontrarme dolores convertidos en palabras que encajaran tanto con recuerdos y dolores propios que en su día ya convertí en escritura. La edición y la forma acompañan a este libro como si todo formara parte del acto de escritura, los blancos, los silencios, las páginas en negro. Todo un refugio de palabras.

  3. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Ensayos del dolor propio es un libro que sorprende tanto en forma como en fondo. Es original, fresco, innovador y transgresor por lo profundo y mundano sin caer en ñoñerías o frases hechas. Realmente es un libro que no te deja indiferente desde el primer instante en que te sumerges en sus páginas.

  4. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Cayó en mis manos casi por casualidad y acariciar el dolor de Salva, hacerlo mío y dolerme en sus palabras ha sido una experiencia magnífica. La edición es fantástica, jugando con los espacios, los colores y las metáforas. Es una pequeña maravilla que merece (y mucho) la pena ser leída.

  5. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Pensaba empezar intentando explicar que es Ensayo del Dolor Propio, pero para eso está la descripción que hace @ContraEscritura. Así que mejor hablar de lo que he sentido al leerlo. Cuando empiezas el libro compras un billete en en tren a un destino desconocido y te embarcar en un viaje con múltiples paradas dolorosas, enfermedad, culpa, ruptura,,,. #EnsayosDelDolorPropio es un libro que te envuelve y te abraza, axfisiándote cuando debe, trasmitiendo angustia, desazón, dolor. Sin medias tintas, es un libro que se siente, o no. Si tienes la suerte de ser de los primeros (como fue mi caso) terminarás queriendo arrancarte algo de las entrañas, con una sensación de pena en tu interior.
    Alguien te dirá que la literatura no está para sufrir. Tiene razón, la literatura no está para eso. La literatura esta para SENTIR, y #EnsayosDelDolorPropio lo consigue.

  6. 5 sobre 5

    (propietario verificado):

    Los libreros de La Buena Vida de Madrid dicen esto respecto a Ensayos del dolor propio:

    Hay varias cosas que nos llaman la atención al coger este libro. No tiene título en su cubierta, sólo en el lomo, y su lugar lo ocupa un breve fragmento de su contenido. Aunque en su título aparece la palabra ensayo, no lo es, tampoco es novela y en poesía, a donde podría ir destinado, tampoco acabamos de encontrarle un hueco a medida. No verás versos en sus páginas, ni capítulos al estilo tradicional, sino que el autor juega con las letras, los párrafos y la composición en cada momento para encontrar la mejor forma de narrarnos cada fragmento.
    Porque podríamos hablar de breves fragmentos que forman este libro. Retazos de pasado e historias recientes se alternan y sirven al autor para desnudarse, como nos advierte en el prefacio: “Voy a escribir sobre lo que conozco hasta en sus límites más remotos: lo que me asusta y lo que me duele”. Un desnudo sin florituras, violento, apurado. Y como en cosas de miedos y dolor los humanos compartimos algunos temas, es fácil que la lectura nos toque en algún punto débil.
    Historias de parejas, de la infancia, la enfermedad, su nacimiento y el de su hermano gemelo, el dolor, se cuentan en páginas en blanco con letras negras, páginas negras con letras que luchas por salir, líneas que se quedan agazapadas en los márgenes, párrafos justificados y otros centrados…
    ¡Ah! Si vienes a por él a La Buena Vida, pregúntanos dónde encontrarlo que aún estamos debatiendo en qué sección encaja mejor.

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