Querido

NADIE

Nadie es el primer cuaderno Querido dedicado a las historias que van más allá de lo inmediato, que busca nombres a las cifras y logra que las cifras cuenten historias. Nadie es donde se dan respuestas y se ofrecen nuevas preguntas respecto a la migración: ¿de dónde huyen?, ¿cómo lo hacen?, ¿qué dicen las leyes?, ¿y quienes las padecen?

He leído en los diarios que esperas en países despedazados por la guerra, el terrorismo, el totalitarismo, la violencia, el hambre, la persecución, la discriminación, la pobreza… He leído que esperas un golpe de suerte, pero llegan antes los de los traficantes, la policía, las guerrillas, los terroristas, las pandillas, la sequía, las tormentas, los hombres, los narcos, los ejércitos.

He leído que cruzas desiertos, navegas en barcos de plástico y te aferras al techo de una ‘Bestia’ de metal con dientes de alambre. He leído que tus pies se deshacen en el asfalto, tus manos se desuellan en concertinas y tus sueños reposan en el barro.

He leído que el sol, el salitre y el gasoil te queman la piel, que han convertido en una tumba el Mediterráneo y que cuando apenas estás llegando te encierran como a los animales, te dicen que ya no hay espacio, que los nadie sois demasiados. Te ponen un billete de vuelta o te empujan de vuelta a la nada, a tu suerte.

He leído en los diarios tanto, que me pregunto cómo se cuantifica tu miedo, el peso de tu dolor, la magnitud de tu desdicha. Me pregunto cómo se miden el hambre y la miseria, cuándo hay paz y cuándo hay guerra. He leído tanto en los diarios que no dejo de preguntarme quién regula sobre tu destino, quién decide tu suerte, cuánto vale tu vida.

Querido nadie, con esta colección de textos, de historias, de cifras, de mapas, de testimonios, solo estoy tratando de entenderlo.

En este primer número de Querido vamos a ponerle nombre, origen, destino y motivo a los que huyen. Derribar mitos y abrir otros interrogantes.

Ha fotografiado las protestas de sus conciudadanos, ha llevado a primera línea informativa la primera vez en que un grupo de jóvenes egipcias decidieron quitarse el hiyab y ha reportado en algunas de las principales agencias de información internacionales las agresiones a los derechos humanos que se sufren en su país de origen, Egipto. Todo, con un alto precio por pagar: 15 años de condena dictada por el gobierno egipcio. Belal Darder tiene tan solo 23 años pero sabe dónde están los límites del Egipto post primavera árabe. También, que el sistema judicial y carcelario de su país no es digno de su confianza y por ello huyó.

Los que huyen no llegan a tus fronteras

Frente a la creencia extendida de “avalancha” o “llegada masiva”, los datos. Frente al lenguaje pocas veces -o ninguna- inocente o inintencionado, los distintos registros de personas migrantes a lo largo de todo el mundo, las cifras son claras: la inmigración en masa no llega a tus fronteras sino que se queda estancada en los países más cercanos. Los pobres entre los pobres no alcanzan Europa y rara vez consiguen atravesar siquiera un par de países más allá de los colindantes con el propio. Su situación económica es causa y consecuencia de esta realidad: en los países más pobres, la mayoría de la población vive con menos de 2 euros al día.